BIOGRAFÍA

1964, Moers (Alemania).
Vive y trabaja en Berlín (Alemania).

Las grandes escenografías, sus paisajes urbanos y espacios naturales, no necesariamente conectados con el mundo humano, son los temas principales del trabajo de Thomas Ravens.

Sus estudios filosóficos y su búsqueda, está inspirada por la filosofia situacionista de principios de los años 70’. Las composiciones ambiguas están inspiradas en la Bauhaus, las ciudades renacentistas del s. XVI, o la idealizada Babilonia. En su obra sentimos la agobiante oscuridad de cualquier pelicula expresionista de Fritz Lang o la desafección humana que describe el film "Blade Runner". Sus escenas están usualmente marcadas por altas paredes de hormigón armado junto a grandes grupos humanos.

En los últimos años el artista berlinés Thomas Ravens ha centrado sus dibujos casi exclusivamente en paisajes y espacios, donde combina composiciones fantásticas junto a un collage de imágenes encontradas.

Através de acuarelas, nos acercan a una gran metrópolis futurista, extraña y misteriosa. Estadios repletos de multitudes sentadas con aparente tranquilidad junto a un precipicio, enormes salas llenas de gente junto a vitrinas con plantas y tribunas; estas imágenes podrían pertenecer a una exposición, una feria o un evento masivo, aunque su propósito es indefinible. Sus escenas están generalmente desprovistas de una perspectiva central, pero al mirar de cerca hay diferentes puntos de fuga que nos reedirigen a otros espacios y perspectivas.

Lo que parece ciencia ficción es el resultado de una cuidadosa observación del presente. En sus pinturas Thomas Ravens da forma a sus composiciones a través de un collage de imágenes de archivo, recortes de periódicos y libros.

Por ejemplo; en una de sus pinturas encontraremos imágenes de arquitectura contemporánea como la terminal aérea de Eero Saarien (TWA), e imágenes de catástrofes como inundaciones, además de eventos deportivos, campos de batalla y ceremonias fúnebres en la Zona Cero de Nueva York.

Estos eventos reales intervenidos de situaciones imaginarias son el resultado de un cuidadoso análisis, donde sus paisajes políticos describen curiosísimos rituales de masas humanas.

Thomas Ravens escribe “El paisaje está reinterpretado de manera convexa, usualmente donde muchos observan a otros y donde otros están observando: Un estadio de fútbol es probablemente el sitio más contemporáneo de todos los paisajes”.

Podríamos imaginar que estas composiciones son sencillas, pero en primer plano se puede observar una habitación rectangular, y que flotando por un segundo, - a veces tres niveles arriba-  a través de una perspectiva y puntos de fuga, cubre parcialmente el borde de la imagen.  Este es el modo en el que los arquitectos siempre han realizado croquis de vistas aéreas del espacio en sus proyectos arquitectónicos (el espacio público ha sido siempre documentado en este tipo de croquis desde el Renacimiento).  De cualquier modo, su representación en imágenes de inmensos grupos humanos junto a objetos cotidianos es cercano al futurismo o la pintura metafísica de Giorgio de Chirico. 

Thomas Ravens es un artista brillante que compone su obra a traves de infinidad de recursos. La obra de Ravens en un dilema para los historiadores del arte. El artista mueve el foco de su perspectiva hacia un sitio ficcional, donde una sociedad indefinida está esperando a que algo suceda. Al mismo tiempo la inmobilidad silenciosa del papel se ajusta como un espectáculo en sí mismo y convierte estas pinturas en monumento, sin importar que lo que describe visualmente es un concierto de rock, un estreno cinematográfico, un paseo turístico o un evento multitudinario.

Sus dibujos no son sólo ilustraciones de textos de las buenas épocas del situacionismo. Cuando Thomas Ravens estudiaba filosofía y filología en Bielefeld, le gustaba leer, sobre todo, los escritos Guy Debord sobre la cultura industrial. Continuó su educación en HdK y recibió clases en talleres de arte, sus reflexiones le llevaron a cuestionarse si él debía participar del "sistema" o "resistirlo". La decisión de Ravens no es obvia, él puede mantener su fascinación sobre las características de nuestro mundo contemporáneo deconstruyéndolo y transformándolo en una miniatura similar a las maquetas de aeroplanos, y situando situaciones aparentemente cotidianas, en una especie de tira de historietas. Pero sus detalladas y obsesivas perspectivas contienen cierto fetichismo, su inmensa cantidad de artificios nos provoca, quizás, desear la desaparición de situaciones aparentemente contemporáneas y cotidianas.

Por otro lado, el objetivo de Ravens no es el de reflejar experiencias de la vida real; las imágenes de sus edificios son inventadas y forman un collage que construye a través de innumerables fuentes, recreando un espectáculo sorprendente.

Ravens empezó en 1995 a realizar dibujos sobre el Pabellón Nacional de la Bienal de Venecia, en estas imágenes es posible ver a una persona atravesar un edificio hacia el espectador, mientras solamente una pared abstracta permanece sobre la forma arquitectónica del fondo, uno podría reconocer la nacionalidad del espacio por su simbología, eso era ¿España o Dinamarca?.

Sus últimos trabajos tienen el mismo brillo -irónicamente diabólico- pero el espectador puede notar que se ha observado a sí mismo a través de estos curiosísimos escenarios del mundo del arte, en el cual Ravens ha rediseñado su paisaje.